Precalienta el horno a 180 °C y prepara un molde para muffins con capacillos.
En un bowl grande, bate los huevos con el azúcar durante aproximadamente 2 minutos, hasta que la mezcla se vea ligeramente más clara y espumosa.
Agrega el aceite, la leche y la vainilla y mezcla hasta integrar.
En otro recipiente combina la harina, el cacao, el polvo para hornear y el bicarbonato. Si el cacao tiene algunos grumos, puedes tamizar todos los ingredientes secos antes de incorporarlos.
Agrega los ingredientes secos poco a poco a la mezcla líquida. Mezcla suavemente con una espátula o batidor de globo solamente hasta que ya no veas restos de harina. No necesitas batir demasiado; de hecho, trabajar poco la masa ayuda a que los muffins queden más suaves.
Reparte la mezcla entre los capacillos, llenándolos aproximadamente hasta ¾ de su capacidad.
Coloca algunas chispas de chocolate por encima de cada muffin.
Hornea durante 18 a 22 minutos, dependiendo de tu horno. Para comprobar que están listos, introduce un palillo en el centro: puede salir limpio o con unas cuantas miguitas húmedas, pero no con masa cruda.
Déjalos reposar unos 5 minutos dentro del molde antes de pasarlos a una rejilla.