Hotcrepas suaves
Estas hotcrepas suaves son justo ese punto medio delicioso entre una crepa y un hotcake. Son finitas, tiernas, flexibles y no se inflan, así que quedan perfectas para acompañar con fruta, mermelada, crema de cacahuate, chocolate o incluso preparar una versión salada. Una receta sencilla, rica y de esas que se adaptan a lo que tengas ganas de desayunar ese día.
Tiempo Preparación 20 minutes mins
Tiempo Cocción 15 minutes mins
- 160 g harina de trigo
- 2 huevos
- 300 ml leche
- 20 g mantequilla derretida o aceite neutro
- 15-20 g azúcar
- 1 cdita esencia de vainilla
- 1 pizca sal
En un bowl, mezcla los huevos con la leche, el azúcar, la vainilla y la pizca de sal. No hace falta batir demasiado; sólo queremos integrar los ingredientes.
Agrega la harina poco a poco y mezcla hasta obtener una masa lisa y sin grumos.
Incorpora la mantequilla derretida y mezcla nuevamente.
Deja reposar la masa durante 15 minutos. Este pequeño descanso ayuda a que la harina se hidrate y las hotcrepas queden más suaves.
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-bajo y engrásala apenas con mantequilla o aceite.
Vierte aproximadamente 50–60 ml de masa por hotcrepa (aproximadamente lo que contiene un cucharón). Mueve ligeramente la sartén para extenderla, pero no tanto como harías con una crepa tradicional: queremos que conserve un poquito de grosor.
Cocina durante aproximadamente 1½ a 2 minutos, hasta que la superficie deje de verse húmeda y los bordes comiencen a despegarse.
Voltea con cuidado y cocina otros 30–45 segundos.
Conforme estén listas, puedes ir apilándolas en un plato y cubrirlas ligeramente con un paño limpio para que conserven su suavidad.
¿Cómo deben quedar?
No buscamos un hotcake alto ni lleno de burbujas. Las hotcrepas suaves quedan delgadas, tiernas y ligeramente elásticas, con suficiente cuerpo para comerlas como hotcake pero con esa textura suave de una crepa gruesita.
Para servir
Aquí viene la parte divertida: se pueden comer prácticamente con todo. Prueba con mermelada sin azúcar y yogur, crema de cacahuate y plátano, compota de frutos rojos, fruta fresca, chocolate, o incluso una versión salada con jamón y queso.
Y si hay varios gustos en casa, pon diferentes toppings sobre la mesa y que cada quien prepare la suya.