Esquites
Unos esquites calientitos siempre caen bien. Esta versión casera es fácil, sabrosa y perfecta para preparar en familia, con elote tierno, epazote y todos los clásicos: limón, queso, mayonesa y chile al gusto. De esas recetas sencillas que convierten cualquier tarde en un pequeño antojo especial.
Tiempo Preparación 10 minutes mins
Tiempo Cocción 25 minutes mins
Total Time 35 minutes mins
Esquites
- 500–600 g granos de elote
- 1 cucharada mantequilla
- ¼ cebolla finamente picada
- 1 chile serrano o jalapeño picado; opcional
- 1 litro agua aproximadamente
- 1 ramita epazote
- 1 cucharadita consomé de pollo en polvo opcional
- Sal (al gusto)
Para servir
- Mayonesa
- Limón
- Queso cotija o queso fresco desmoronado
- Chile piquín
- Caldo de cocción (unas cucharadas al gusto)
Preparación
Derrite la mantequilla en una olla y sofríe la cebolla durante 2–3 minutos, sin dejar que se dore demasiado.
Agrega el chile, si lo usas, y los granos de elote. Saltéalos durante 4–5 minutos y deja que algunos granos se doren ligeramente con la mantequilla antes de añadir el agua.
Añade agua hasta cubrir los granos unos 2–3 cm.
Agrega el epazote, una pizca de sal y, si lo deseas, el consomé de pollo en polvo.
Cuando hierva, baja un poco el fuego y cocina durante 15–25 minutos, según la ternura del elote, hasta que quede suave pero todavía ligeramente firme.
Prueba y rectifica la sal.
Sirve elote y unas cucharadas de caldo en cada vaso. Añade mayonesa, limón, queso y chile al gusto.
Los esquites son de esas recetas sencillas que se pueden ir ajustando completamente al gusto de cada familia. A mí me gusta sofreír primero los granos de elote con un poquito de mantequilla, porque toman mucho más sabor antes de agregar el agua. Si algunos se doran ligeramente, todavía mejor.
El epazote también hace una gran diferencia y les da ese sabor tan característico, así que si consigues fresco, vale mucho la pena usarlo. En cuanto al caldo, no hace falta agregar demasiado: queremos unos esquites caldositos, pero con mucho elote en cada cucharada.
Y luego viene la mejor parte: prepararlos. Aquí no hay reglas estrictas. Puedes poner mayonesa, queso, mucho limón, chile o dejar todo al centro para que cada quien arme su vaso a su manera. Para los niños, simplemente puedes servirlos sin picante y dejar que elijan sus propios toppings.
Si te sobran, guárdalos en el refrigerador junto con un poco de su caldo. Al día siguiente sólo hay que calentarlos y volver a prepararlos con limón, queso y chile. Aunque, siendo unos buenos esquites… puede que no quede nada para el día siguiente.